EL PARTO, EL GRAN TEMIDO POR DESCONOCIMIENTO
Uno de los miedos más habituales entres las mujeres embarazadas, sobre todo primerizas, es el momento del parto. Este miedo suele venir de las creencias que generación tras generación van pasando de unas mujeres a otras. Por norma general, nace en el desconocimiento de “qué es lo que pasa en el momento del parto”, “si el dolor es normal o no”, “si se debe evitar el dolor o aprender a llevarlo”, “si existen posturas que la mujer puede hacer en ese momento para controlarlo”, “cómo se puede planificar el día del parto” y un largo etcétera que, con la información adecuada, se puede eliminar para disfrutar de una experiencia única.
A partir de la semana 37 ya es un embarazo a término, es decir, el bebé ya puede salir de su madre y respirar por si mismo ya que sus pulmones han madurado lo suficiente. El proceso del parto empieza por un cúmulo de señales hormonales tanto en el cuerpo de la madre como procedentes del bebé. Este se divide en varias “etapas” (no se diferencian tan significativamente, sino que se van superponiendo unas encima de otras), en las que se coordinan los cambios en el cuerpo de la mujer con los movimientos que va haciendo el bebé.
CAMBIOS EN LA MADRE
- Primera etapa: se produce un ablandamiento cervical en el que el cuello del útero sigue como ha estado durante todo el embarazo
- Segunda etapa: las hormonas (más la oxitocina y las prostaglandinas) empiezan a formar parte de todo y comienzan los cambios en el útero para prepararlo en el trabajo del parto
- Tercera etapa: empieza el “trabajo del parto” en el que el cuello del útero forma el segmento inferior, donde pierde su grosor y da paso a tres fases más:
- Borramiento y dilatación
- Expulsivo: salida del bebé
- Alumbramiento: salida de la placenta
- Cuarta etapa o puerperio: en esta última, el útero debe permanecer en contracción para prevenir posibles hemorragias e infecciones y, gracias a la lactancia, con la que se mantiene la oxitocina por las nubes, se mantiene dicha contracción, y hace que todo pueda volver a su sitio después de haber dado a luz.
(En el puerperio se restablecen las funciones hormonales por lo que comienza las señales de la ovulación, pero no necesariamente se verá sangrado y hay posibilidad de embarazo)
¿ES NECESARIO EL DOLOR EN EL MOMENTO DEL PARTO?
La respuesta es “sí” rotundo. Gracias a las contracciones y al dolor que producen se ponen en marcha muchos mecanismos hormonales y el más importante es la liberación de oxitocina, responsable absoluta que el parto se desarrolle de la mejor manera posible y en los tiempos que el cuerpo de la mujer deba ir cambiando. Muchas mujeres tienen pánico al dolor y tienen en su cabeza el típico parto de película de la mujer sudando, agotada por dar empujones, sentada en una camilla de hospital sufriendo como su vida estuviese a punto de colapsar.
Okey, existe dolor, por supuesto, pero la mujer elige como soportarlo. Gracias a la fisioterapia aplicada al embarazo, la mujer va a tener un verdadero abanico de posibilidades con las que hacer que esas contracciones no sean un auténtico suplicio cuando podría ser uno de los momentos más increíbles que daría fin a una etapa maravillosa.
“EN CONSULTA SE LE ENSEÑA ESTRATEGIAS, MOVIMIENTOS, EJERCICIOS, SOLA O JUNTO A SU PAREJA O ACOMPAÑANTE PARA REDUCIR EL DOLOR”