En sus inicios, la doctrina de los marmas estuvo asociados a disciplinas marciales, donde eran estudiados para inflingirles daños a los enemigos en esos puntos críticos corporales. De hecho, diversos maestros del Kalarippayattu, disciplina marcial, reconocen de 160 a 220 marmas en la práctica marcial, y en la terapia usan los 107 de Sushruta. Segén esta disciplina, la lesión del un marmabolquea o corta el Nadi (conductos sutiles o pránicos, entre los cuales el nadicentral Sushusma conecta los 7 chakras principales. Al bloquearse un nadi, se interrumpe a la vez el flujo de prana y el flujo de vata. Sólo se produce daño fisiológico si hay penetración unos 2 a 3 centímetros en los tejidos situados bajo del punto afectado. En estos casos, para restituir la corriente del prana bastaría una palmada firme aplicada el marma similar opuesto del cuerpo.
Según R. Svoboda, un marma es un punto del cuerpo debajo del cual se cruzan estructuras vitales que tanto pueden ser físicas como sutiles, o de ambas clase. Algunos de estos puntos son idénticos a los puntos de acupuntura, y otros casi idénticos. Los daños que pueden sufrir los marmas a causa de traumatismos externos o de desequilibrios metabólicos internos tienen consecuencias graves y potencialemente fatales.
Según Deepak Chopra, al estimular los marmas se puede vitalizar la conexión entre la consciencia y la fisiología. Hay 3 puntos marmasespecialmente importantes que pueden aplicárseles un masaje suave y circular:
Al igual que un chakra (centro superior de energía), un marma no es siquiera una verdadera estructura, porque no existe en todo momento. Las investigaciones de los marmas, destacan que el marma existe solamente en la medida en que hay prana en el cuerpo -es decir que un cadaver no tiene marmas– y que cualquier marma sólo está plenamente activado cuando recibe un aporte real de prana.